¿Los gatos pueden nadar?

Siempre se ha manejado la idea de que los gatos son los enemigos número uno del agua, en la forma que sea, y es la razón por la que pensamos que no son buenos nadadores.  Pero ha resultado que no es cierto. Existe una raza de gatos turcos llamada Turkish Van, que de forma sorprendente tienen un gran gusto por el agua y por ende, no le temen. Quien iba a pensar que además de jugar con su rueda de gatos, su bola de hilo o simplemente una caja, los gatos también pueden disfrutar de nadar.

Dichos gatos han desarrollado un pelaje especialmente diseñado para ser impermeable al agua, ya que cuentan con tres capas de pelaje, pero  a diferencia, estos sólo tienen una, que los ayuda al estar en contacto con el agua para que se sequen con más facilidad. A diferencia de lo que se cree, a los gatos en su mayoría no les agrada el agua, pero eso no implica que no sepan nadar, de hecho todos lo saben. Y así como ellos, los grandes felinos también están diseñados para trasladarse por el agua sin mayor problema y así lograr desplazarse a diversos territorios de su entorno. Aunque el agua no resulte precisamente su lugar favorito.

Antiguamente, los habitante de Egipto, Creta o Fenicia, realizaban viajes en los que embarcaban a sus gatos, favoreciendo de esta forma la diseminación de las diversas  especies alrededor de Europa. Luego estas excelentes mascotas eran pasajeros habituales de las embarcaciones pues se convirtieron en los agentes exterminadores de las plagas que habitaban los barcos.

Existen diferente razas de gatos, las cuales se han ido desarrollando a lo largo de la historia. Por ejemplo hay un tipo de gato que no maúlla, y en vez de ello, emite un sonido parecido. Así mismo, en la isla de Marion en el Mar Índigo, hay una raza que se caracteriza por no poseer cola, como también en Las Galápagos, en el océano Pacífico y en las islas del Subantártico cerca de Chile, Argentina o Nueva Zelanda. Es por ello que se cree que la raza sin cola, proviene de animales viajeros de barcos  hundidos frente a Isla de Man, cerca del mar de Irlanda.

Finalmente, y bajo este panorama, debemos intuir que los gatos,  aunque no siempre desarrollaron el gusto por el agua, este ha sabido manejarse de excelente manera en ella, tanto para mojarse como para ser un excelente acompañante.

En lo que respecta a sus comidas,   El gato desarrolló especial atención para la caza de pequeñas especies como pequeños ratones, pájaros, lagartijas, entre otros.  En su comida habitual extrañamente se encuentra el pescado de río, y jamás el de mar, a menos que viva cerca de donde se pesca. Ellos sólo prefiere líquidos de otro tipo  como el jugo de carne o de pescado o la leche, aun sabiendo que no es lo ideal para él, ya que cuando son adultos desarrolla una especie de intolerancia con la que su ingesta es más bien contraproducente. Y aunque el pescado resulte su comida favorita, ni pienses que se va a mojar para obtener ese delicioso platillo.

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